domingo, 22 de abril de 2012



NO ME HE DEJADO NADA

Soltar amarras,

deplegar velámen.

Abrir las puertas,

rozar corales.

Nadar en mar,

plegar al aire

mis sibilantes alas

a la luz del alba.

Dormirme luego

al arrullo de un ángel,

cantar al viento , una

alegre tonada:

¡lo he entregado todo,

no me he dejado nada!.

NOSOTROS LOS HUMANOS

Somos nosotros
la síntesis del todo,
la hora esperada
la alegria pensada
de veranos eternos.

Amorfa mezcla de genes en fuga,
capítulos por escribir, epístolas
por acabar.
Una mano que estrecha la esperanza del otro,
un beso dado en la esquina.
La duda que cuelga de un puente,
por una muerte que no llega.

Corremos nosotros en prisa.
Amamos en prisa.
Existimos en prisa.
Y la prisa nos alcanza en el insondable
recodo de un apartado camino;
aguardando el milenio próximo para
ser mejores, o quizás
el remedo de lo que quisiéramos ser.

La humanidad entera somos nosostros,
y en el devenir de los tiempos nos sentimos
pequeños, insignificantes e inmaduros, para
enfrentar el reto de convivir seguros entre
los demás mortales.

Somos nosotros, los humanos,
conglomerado de almas.

Una sola idea, aquella no acabada.

sábado, 21 de abril de 2012


MIRADAS DE CRISTAL PARA UNA DESPEDIDA
"La tarde los sorprendió mirándose de frente.
Sus manos temblorosas enlazadas en un no me olvides eterno.
Aliento de ambos cercando un adiós.
Corazones cual hojas de encino
despedazados al viento y una canción girando
en do menor"

Fueron sólo instantes para darse cuenta que lo habían perdido todo; ya era tarde para buscar pretextos; de por sí, eran muchos los que rondaban por la mente de ambos. Dolores, maltratos, ira, impotencia; mezcla de sentimientos encontrados,sin sentido ahora. Lo que los separaba de su presente y futuro eran apenas dos cristalinas miradas a contra viento, lágrimas minúsculas rodando por el suelo y un puñado de palabras sin pronunciar; nudos en la garganta, alientos contenidos, súplicas al mismo Cielo: ¡No lo permitas! y un adios que nunca llegó. Era el silencio lo único que permanecía, lo demás se desvanecía como las luces del ocaso. Poco a poco las manos se sueltan, las miradas se pierden y dos almas se alejan. Ya no son dos.
Flotan entonces en el aire las alas inmesas de un dolor desgarrante...

MIRADAS FURTIVAS

Sobre el sotobosque la luna se colaba por entre las ramas de los árboles y hacía esparcir cristales luminiscentes sobre el arroyuelo. Plumones al aire dormitaban en la serena y azulada espesura. Todo estaba en calma, excepto en el corazón de aquel que palpitaba aceleradamente a mil. Ya había andado por la comarca en las noches de plenilunio, pero en esta ocasión presentía que algo especial le sucedería. Una ráfaga de aire llevó hasta su nariz olor a musgo, humedad y flores silvestres, pero sobre todo un extraño olor que excitaba sus sentidos en una combinación que nunca antes había experimentado, tanto que hasta se sintió como fuera de sí y creía volar. Después de reponerse de tal sensación, continuó caminando por entre troncos, hojas caídas y ramas que lo rozaban a su paso. Al llegar a la parte más alta del bosque, una silueta se recortó entre la oquedad de la noche, como si fuera una maravillosa visión de otro mundo.

Poco a poco se fue acercando a ella, mientras observaba que la oscura imagen apenas se movía. Su estilizada forma le atrajo al punto que quiso correr a su encuentro, pero contuvo su aliento hasta no más poder. Intentó dar un paso a la vez para no hacer ruido, logrando sigilosamente llegar hasta la base de la loma que servía de pedestal a la inusitada figura.

Cuando logró colocarse casi a la par de ella, se dio cuenta , como el resplandor de la luna sobre el hermoso rostro femenino le permitía observar unos maravillosos ojos color miel que lentamente se abrieron para dar paso a una sensual mirada, abanicada a penas por dos bellas pestañas que con magistrales movimientos sedujeron esa noche al embelesado amante . Después de un silencio, la hermosa figura acercó sutilmente su pequeña nariz sobre el observador que nervioso no podía pronunciar palabra alguna. Ella mirándolo de frente con esos hermosos ojos, como si presintiera su torpe timidez delicadamente pronunció la pregunta esperada:
¿Cómo te llamas?
¡ Me, me, llamo Bambi.!

El aire retenido en los expectantes pulmones de aquella sala, dieron paso a largos suspiros que luego se convirtieron en satisfechas sonrisas de quienes se entretenían esa tarde en el cine.



MUJERES DE BOSTNIA

Y aún murmuran las madres debajo de los escombros y ya ni recuerdan por qué están ahí.

Y las madrugadas se les pega a sus ojos turbios y se ciñen en sus vientres las faldas que no les quedan, mientras desnudan recuerdos que parecen niños: ¡aquellos que no tienen! ¡aquelllos que no existen!.
Y mientras el odio las olvida, ellas olvidan su nombre.


29 de setiembre de 1995



NAVEGANTE SIN RUMBO

Con su dura coraza navega sin rumbo sobre la cresta de las olas, en un ir y venir constante .
Día tras día, noche tras noche, siguiendo la ruta de las Pléyades. Sobrevolado por gaviotas en la mañana,
amparado por densas brumas en el ocaso. A veces choca contra los arrecifes, sin despedazar su casco, que tan duro es, sobre la superficie le hace permanecer. Corrientes cálidas atraviesa, enfriado luego por turbias aguas, vientos del norte, aires del sur. Después de miles de kilómetros de surcar tormentas y a Poseidón retar, se entierra y surge a la vida. Adivina ¿qué es...?




NUEVA VEREDA

Con la tortura a cuesta
de caminar sin tregua
por la vida misma llevo
mis palabras en vela,
transformando quimeras
en sonrientes quillas
de barcos silentes
que atardeceres de faros
perfilan en la marea.
Luego se agolpan la sombras
del infinito cielo
en las verdes arboledas
y los caminos se me anchan
hasta llegar a las cumbre
de mis nevadas sienes,
recordando entonces
que es el tiempo 
compañero de viaje
y éste aún no llega,
comienza en una nueva vereda